* (Extraído de un artículo de ANA ALFAGEME)
-Todo el día me lo paso llorando. Soy una persona inútil.
-Lo que tienes, Josefa, es una depresión.
María, la voluntaria, toma la mano de Josefa, huesuda, transparente, entre las suyas. Y sólo entonces los ojos de la anciana, que tiene 85 años, eluden las lágrimas.
Josefa lleva cuatro años sola, desde que enviudó, en este piso de Móstoles, una localidad del sur de Madrid. Cosía pantalones en su casa y luego los llevaba al comercio. Pero entonces, dice, no se aseguraba. Así que sus únicos ingresos provienen de la pensión de viudedad: 300 euros.
Este piso sin ascensor -"está a nombre de mi hija, yo no tengo nada", aclara la mujer- se ha convertido, casi, en una torre inexpugnable. "Desde que me caí, el 26 de diciembre, volviendo de casa de mi hijo, me dá miedo todo. Me duele el pecho. Me duele el estómago. Me mareo y no me atrevo a salir sola".
Mujer. Mayor. Sola. Estos tres atributos, que Josefa posee, se combinan peligrosamente para producir otro calificativo: pobre. Lo señalaban los autores del informe del Imserso Las personas mayores en España, 2004,
la gran radiografía de ese sector creciente de la población, un 17%, aquel que ha cumplido 65 años. Más de siete millones de personas, según datos de 2003: "Ser mayor añade tres puntos a la tasa general de pobreza (desde el 19% hasta el 22%)", decían, "pero ser mujer añade doce (35%) y vivir solo, más de veinte (hasta el 43%)".
-Todo el día me lo paso llorando. Soy una persona inútil.
-Lo que tienes, Josefa, es una depresión.
María, la voluntaria, toma la mano de Josefa, huesuda, transparente, entre las suyas. Y sólo entonces los ojos de la anciana, que tiene 85 años, eluden las lágrimas.
Josefa lleva cuatro años sola, desde que enviudó, en este piso de Móstoles, una localidad del sur de Madrid. Cosía pantalones en su casa y luego los llevaba al comercio. Pero entonces, dice, no se aseguraba. Así que sus únicos ingresos provienen de la pensión de viudedad: 300 euros.
Este piso sin ascensor -"está a nombre de mi hija, yo no tengo nada", aclara la mujer- se ha convertido, casi, en una torre inexpugnable. "Desde que me caí, el 26 de diciembre, volviendo de casa de mi hijo, me dá miedo todo. Me duele el pecho. Me duele el estómago. Me mareo y no me atrevo a salir sola".
Mujer. Mayor. Sola. Estos tres atributos, que Josefa posee, se combinan peligrosamente para producir otro calificativo: pobre. Lo señalaban los autores del informe del Imserso Las personas mayores en España, 2004,
la gran radiografía de ese sector creciente de la población, un 17%, aquel que ha cumplido 65 años. Más de siete millones de personas, según datos de 2003: "Ser mayor añade tres puntos a la tasa general de pobreza (desde el 19% hasta el 22%)", decían, "pero ser mujer añade doce (35%) y vivir solo, más de veinte (hasta el 43%)".

